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La excitación comienza con el deseo, y este es siempre psicológico.
Dependerá del estado en que nos encontremos física
y mentalmente, también de nuestra propia autoestima. Si no
estamos a gusto con nuestro cuerpo, difícilmente percibiremos
el deseo.
Todo nuestro cuerpo es sensible, y a través de todo él
podemos recibir sensaciones que nos excitarán cada vez más
(tacto, visión, olfato, gusto).
A veces la educación recibida está llena de perjuicios
en materia sexual, sobre lo que está
bien y mal. Si ha sido muy estricta en este sentido puede ser que
tengamos cierto sentimiento de culpa que nos "corte" estos
sentimientos.
En esta etapa, todo el cuerpo se vuelve más sensible y reactivo
poco a poco. El corazón late más deprisa y también
respiramos más rápidamente, los músculos se
tensan, los pezones son más sensibles y algunas partes del
cuerpo más rojas.
Cambios en la mujer: los genitales reciben más sangre y
se hacen más sensibles, se hinchan y enrojecen. La vagina
produce un líquido claro que aumenta su lubicación
y nos hace sentirnos mojadas, también aumenta de tamaño
el clítoris se pone en erección, el útero cambia
de posición para permitir el aumento de tamaño de
la vagina.
Cambios en el hombre: se produce la erección del pene, aumenta
el flujo de sangre en los genitales y los testículos suben.
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